Por Héctor Grullón Moronta SANTIAGO, República Dominicana.- Empezamos antes del 2000 entregándole direcciones municipales ganadas en el 98, para viabilizar la alianza con ese partido con miras a las elecciones del 2000.
A pesar de lo que les dimos no hubo alianza en el 2000, y al final pudimos felizmente ganar la Presidencia. No se hizo la alianza para ganar y ganamos si ellos, pero continuamos dándole premios políticos. Les nombramos algunos Secretarios de Estado, a otros embajadores, esperanzados en que en el 2004, se haría realidad la alianza. El Partido Reformista recibió mucho del gobierno del Hipólito, pero no hicieron alianza con nosotros en el 2004. En esta ocasión fracasamos en el empeño aun de ganar la presidencia. Muchos de los reformistas que fueron ministros y embajadores de Hipólito, apoyaron a Leonel en el 2004. Esos resultados hacen que uno no entienda la inteligencia ni el valor político de esa alianza con el PRSC o con figuras sueltas de ese partido. Todos esos resultados negativos pueden ser explicados con un análisis de carácter ideológico, que no lo hacemos ahora para no hacer muy largo esta reflexión. Para el 2006 ya el partido reformista había sido engullido por el PLD y su líder Leonel Fernández. A pesar de eso nos empeñamos hasta la irracionalidad política en hacer una alianza con el reformista que resultó ser mas que nada una alianza con las siglas de ese partido. Le dimos mas de lo que ellos merecían recibir, sacrificamos a nuestros candidatos, aun aquellos que habían ganado sus convenciones y tuvimos que sufrir el espectáculo de una derrota terrible. La única alianza que se hizo al final no sirvió. En el 2008 se aliaron en el PLD, aunque la sigla PRSC, se quedó como opción independiente. Por el tiempo que tenían recibiendo tanto de nosotros debieron aliarse con el PRD, aunque fuera la sigla, pero no lo hicieron. En el 2010 todo está montado para una alianza con el PLD, que contrario a nosotros ni apresura ni mendiga. Por nuestro lado buscamos la fuerza de dirigentes sueltos del partido reformista y les entregamos posiciones electivas, que en muchos casos les quitamos a dirigentes del partido. ¿Cómo se comportará la base del PRD ante esos hechos? ¿Cómo juzgará nuestro comportamiento la población no partidaria, que mueve su preferencia política entre un partido y otro? Nosotros, dirigentes de tantas luchas, no cansados, sino iluminados por el tiempo, permaneceremos juntos al PRD en sus aciertos y en sus desaciertos. Seguiremos dándole la mano al partido, que nos estrecha con sus manos rugosas, a veces con espinas, pero que siempre será, a pesar de los aguijonazos, mas fraternas que las manos del PLD. Diez años de alianzas con el PRSC, son diez años de frustración. A pesar de eso seguimos y seguiremos en pie con el PRD. |